lunes, 23 de noviembre de 2015

Sin opciones

Debo llevar cerca de un mes lejos de aquí, y no, no tiene nada que ver con la comida, es por los estudios, no quería venir aquí porque quería sacarme la comida de la cabeza, y al diablo si eso me hacía engordar (aunque después lo sufriera), porque los exámenes son más importantes.
No sé bien cuánto peso, la última vez que me pesé (porque ya no soportaba la incertidumbre) estaba en 51. 8.
Pero no volví por eso, aún me queda una semana antes de los exámenes, y esta es la semana más intensa.
Por lo mismo al parecer mis nervios están deshechos, las crisis vienen y van, el pánico está en todas las esquinas, las obsesiones... todo me vuelve loca, y me frustra que mi mente sea tan débil.
Vine porque hoy mismo llevo horas sin poder retomar el control de mi misma, horas en que no soy yo. Horas de corazón acelerado, dolor en el pecho, en la cabeza, panza revuelta. Ni siquiera soy capaz de beber agua. Nada. Estoy en el laburo y soy incapaz de concentrarme. Siento que quiero dormir hasta que pase lo peor, me siento agotada, pero estoy en el laburo y no puedo, tampoco dejaría que nadie viera el estropajo que soy. La garganta me duele, no puedo tragar saliva sin que se quede atrapada en la garganta a punto de ahogarme.
Vine aquí para ver si escribiéndolo comenzaba a sentirme mejor. Me siento indescriptiblemente sola y aterrada, los minutos se arrastran lentos. Me siento agotada porque mantener este exagerado estado de alerta ante un peligro imaginario consume demasiada energía.
Salí un momento a tomar el sol y estoy tan pálida que doy pena...
Mis ojeras crecen gigantes en este estado, estoy demacrada desde adentro hacia afuera, desde cada neurona...
Sólo quiero que se detenga, para poder ser un ser productivo como cualquier otro, pero no se detiene, y todo duele...