viernes, 12 de diciembre de 2014

في الزحف


En ocasiones, me pregunto a mi misma si de verdad estoy enferma psicológicamente con esto de la comida, me gusta mucho analizarme a mi misma, y a veces me entra la duda de, como suelo ser una persona limítrofemente dramática, si esto no es más que una exageración más de mi parte.

Y es que, yo creo que todos aquellos que no hemos sido diagnosticados oficialmente nos hemos hecho esa pregunta. "Si es real o sólo es un producto de mi imaginación". Nunca me he atrevido a ir a un médico y preguntarle; uno, porque me aterra que alguien se entere de mi obsesión, y dos, por vergüenza, ¿qué se supone que digas? Hola, creo que tengo un TA, ignoren toda la grasa de mis muslos, está sólo en mi cabeza... Y sí, sé que los TA no van directamente ligados al peso de una persona, no necesito estar bajo el pero sano para contraer uno, y sin embargo, aunque suene ridículo, es como sentir un sabor de fracaso el estar tanto tiempo con estos pensamientos en la cabeza y seguir estando así de grasosa.

Luego pienso que una persona "normal" (que conste que no creo en la "normalidad", pero uso la palabra en lo burdo del término popular) no tendría una obsesión de este tipo, es decir, el otro día tomaba en cuenta que para ser una persona que desea adelgazar, vivo todo el día pensando en comida.
Todo el día, a penas desayuno estoy pensando, en cuánto comí, en qué me aporta, en qué será lo siguiente que comeré, si será suficiente, si será correcto comerlo, si no debería reemplazarlo por otra cosa, en que tengo hambre, en que no tengo pero debo comer de todas formas, que el metabolismo, que las porciones, que la preparación, que si es orgánico o demasiado procesado, etc etc etc... 

Todo el día, todos los putos días de mi vida. No recuerdo una sola vez donde me haya llevado una cosa a la boca sin esta batalla interna. Quizá en mi infancia, pero en la primera infancia, porque todo eso me lleva pensar en la chiquilla tonta de 9 años que se miraba la panza en los espejos del colegio, en deportes, la comparaba con la de otras compañeras, y ya ahí, se sentía gorda y grasosa, poco atractiva, poco agraciada.
Pienso en que no hay una sola vez que recuerde haber mirado mi cuerpo y no haberle puesto atención a mis lonjas, a mis muslos grasosos, a mis brazos como jamones.
Pienso en lo difícil que me resulta no subirme a la pesa todos los días, desde que tengo una, o sea, desde hace bastantes años.
Y después de pensar en todas aquellas cosas... me siento asqueada, de mi misma, de mi forma de pensar, de todo esto en lo que me he convertido. En como yo misma me he limitado a amargarme la vida, a no disfrutar de aquellas cosas. 

Pienso en todas aquellas personas a quienes les sucede lo mismo, en como sacrifican sus vidas y su felicidad por un número menos en una báscula, por un número menos en una cinta métrica, por una imagen en un espejo... Siento rabia de que las cosas sucedan así,


Y luego no sé que pensar... son tantos los factores que influyen, la sociedad pujante, los estereotipos de belleza, el perfeccionismo, el egoísmo, la prensa y la publicidad, nuestras propias familias...
¿Quién tiene la culpa? ¿Quién se hace responsable?
Desde que era pequeña he sentido una fascinación única con el cerebro, con la mente, su forma de funcionar... me ha llevado a tener un respeto inmenso por todo aquello, y al mismo tiempo un terror seguramente igual de grande. ¿Qué nos lleva a ser como somos? ¿A actuar de cierta manera u otra?
La mente me ha llevado a este punto, mis creencias, mis cicatrices, mi percepción de las cosas...
Cuando tenía 14 empecé a entrar en el abismo del self-harming, estuve ahí durante un par de años, tratando de opacar el dolor emocional, con el físico. Nunca me funcionó, las cicatrices que llevo en mis recuerdos siempre pudieron más... eso fue lo que me hizo no volver a él.
A veces siento miedo sobre a lo que me pueda llevar todo esto, hasta el punto donde me haga llegar este puto trastorno, uno de tantos...
Otras veces ni siquiera me importa.

Yendo a lo trivial, hoy voy 200 gramos abajo, 55.6 fue la sentencia de hoy.
He ido toda la mañana con dolor de cabeza, y creo que mi día se resumirá en eso, dolor de cabeza.
Hoy voy con ganas de comerme todo el mundo de un bocado, seguramente por el bajo intake de ayer, pero espero no hacerme caso.
Hoy al fin me voy a casa de mi novio, para dispersarme, momorosear y jugar hasta que se me pelen los pulgares.



Paso a agradecer los comentarios de buena fe de todas esas chicas bonitas que se dan el tiempo de leerme.
Hate.- Obviamente no me lo tomo a mal, sé a lo que te refieres, y de corazón sé que tienes razón, pero por alguna razón, no puedo evitar castigarme a mi misma por las chorradas que termino cometiendo siempre... sé que el camino más sano es aquel que me recomiendas, intento acercarme a él tanto como me es posible, pero cada vez que hago intakes sobre las 500 cals entro en pánico, y paso todo el día con nauseas por haber tragado así, es inconsciente, es irracional, es estúpido, pero es un reflejo que viene siempre que trato de ir por la ruta sana. Siempre termino haciéndome zancadillas a mi misma cuando trato de seguir el buen camino...



Dejo el intake:

D: Café (2 cals)
A: Ensalada de lechuga, tomate y atún (180 cals)
C:

Total: 182 cals





Les deseo un hermoso fin de semana a todos, besazos ♥

1 comentario:

Sophie dijo...

hola nena, creo que todas nos hemos hecho esa pregunta alguna vez, y tambien creo que todos en menor o menor grado tenemos una disconformidad con su cuerpo en parte por la sociedad en parte por otros factores, depende de cuanto dejas que sea el centro de tu vida o no. Es un tema complicado, el diagnostico va mas alla del peso y si es injusto :(
un beso